Ponte de pie!

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Es muy importante recordar que el estar sentado por largo tiempo es hoy por hoy uno de los peores males que aquejan a la sociedad.

Piensa en la cantidad de horas que pasas sentado durante el día: en la oficina o lugar de estudio, en tu casa viendo tv o frente a la computadora, o en actividades fuera de casa (restaurante, cine, etc). Es una cantidad que puede llegar al 70% o más de nuestro tiempo!

Debemos también recordar que al estar sentado frente al televisor, por ejemplo, es muy común abusar de comidas poco saludables. En pocas palabras, estar sentado es el símbolo del sedentarismo. Y ser sedentario es una de las grandes causas del sobrepeso. Y el sobrepeso es la gran causante de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico y más. Es un terrible círculo vicioso en el que la única víctima eres tú, pero el verdadero problema ( o solución?) es que uno mismo es el victimario. A nadie podemos echarle la culpa de estar tanto tiempo sentados. Sólo a nosotros mismos..

Hay muchos estudios que han demostrado que permanecer sentado durante mucho tiempo afecta nuestros músculos, nuestra circulación y nuestro sistema digestivo. Y sólo el hecho de ya estar de pie activa una gran cantidad de músculos y por ende quema más calorías. Mucho más si se estuviera caminando o haciendo alguna actividad recreativa o deportiva o así sea ordenar o limpiar espacios personales.

Le aconsejo estar de pie o caminar al menos un 50% del tiempo que actualmente pasa sentado, hay momentos que no se puede claro está, pero haga lo posible y verá que será un hábito bastante fácil de cumplir. Disfrute la naturaleza y su entorno… camine.  Haga deporte. Juegue con sus hijos. Vea las noticias de pie. Baile!

Empiece a experimentar los beneficios de estar de pie o caminando en vez de condenar a su organismo a complicaciones de salud.

Ponte de pie entonces!… ¿Estabas sentado, no??

Coach David Fuentes

Precision Nutrition, Level 1 – NESTA Fitness & Nutrition Coach

Dile ADIÓS a los ATRACONES (3 maneras para evitar comer emocionalmente)

 

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En nuestro primer artículo sobre este tema aprendimos como reconocer si comes emocionalmente y además el primer paso para evitarlo: llevar un pequeño registro de justamente, tus emociones antes de comer.

Si bien esto ya debería ayudarte a estar mucho más consciente de QUÉ comes y POR QUÉ, nunca está de más tener otras estrategias ‘a la mano’ a fin de superar este problema.

Aquí van 3 de ellas:

1) No es lo qué comemos sino qué nos está comiendo

Es común utilizar la comida para llenar muchos de los vacíos emocionales que se presentan en nuestras vidas.

Las circunstancias son diversas: ¿Eres infeliz en tu relación sentimental? o ¿No tienes pareja?, ¿No te sientes realizado/a en tu carrera? o ¿Estás sin trabajo?, ¿Problemas familiares?, en fin…el hecho de sentir que falta algo o alguien en nuestras vidas, desde tener más dinero hasta una pareja estable, es el origen perfecto para desarrollar diversos tipos de adicciones, incluida la adicción a la comida.

Debemos ser valientes y afrontar lo que sentimos.

Busquemos soluciones positivas para manejar nuestro estrés, tristeza o soledad.

No dejemos que esos sentimientos nos consuman. No nos escapemos en la comida.

Estas son algunas opciones que pueden llenar tus vacíos o ‘hambre emocional’:

Si te sientes preocupado/a: Sale a caminar a un parque o por tu casa, dile a un familiar o amigo que te acompañe. Conversa de tu problema, no te guardes las cosas.

Si te sientes triste o solo/a: Busca una película o serie que te haga reír. Llama a gente que sabes que te estima y conversa con ellos. De seguro te harán sentir mejor.

Si te sientes aburrido/a o sin mucho que hacer: Por que no aprovechar para organizar tus cosas? O hacer ese álbum de fotos que tiene esperando tanto? O hacer una manualidad? Que tal limpiar un poco y así estar en un ambiente más agradable? Y todo esto lo puedes hacer escuchando tu música favorita!

Si te sientes muy agotado/a: Toma un baño relajante y por favor… DUERME!

2) Ojos que no ven…

Una de las particularidades del comer emocional es que siempre nuestros ‘deseos’ son hacia productos dulces, grasos o salados pero así también está comprobado que las sensaciones de placer que sentimos al comerlos son efímeras e incluso generan aún mas irritabilidad y depresión en las personas que los consumen, lo que curiosamente hace que vuelvan a buscar el mismo tipo de comida para calmar su estrés. Un círculo vicioso de depresión-comer emocional-depresión.

Lo que nos lleva a otro hecho: Si lo tienes en casa, te lo vas a comer.

Me refiero a lo que ‘normalmente’ consideramos ‘snacks’: pan, cakes, papitas, galletas, dulces, jugos, etc. (la lista de enfundados y embotellados puede continuar…).

No debemos ponernos en una posición de ‘resistencia’ teniendo productos de esa clase en nuestras cocinas, pensando que tendremos la suficiente ‘fuerza de voluntad’ para no comerlos. No tiene sentido y así no funciona. Mucho menos al principio de un proceso de pérdida de peso. No significa que nunca los vayas a comer, significa que cuando lo hagas va a ser ocasional, no una cosa de todos los días.

Es simple, no compres este tipo de productos para tu casa. Si no los ves, no los comes.

3) Espera un poco…un poquito más…

Hay clientes que al conversarme sobre su hambre emocional, hacen hincapié en lo difícil que es dejar de comer en una situación de estrés, tildándolo de casi imposible, dando por perdida la batalla antes de comenzarla…

Pues te pido que te des la oportunidad de demostrarte a ti mismo que SÍ PUEDES, siempre y cuando QUIERAS HACERLO.

Una excelente y sencilla táctica es esperar 5 minutos antes de comer emocionalmente y en ese tiempo analizar por qué quieres hacerlo y pensar en las estrategias que has aprendido en nuestros artículos.

Si no puedes 5 minutos, que sean 2 para empezar y así irás avanzando.

Si finalmente decides comer luego de pensarlo, no te preocupes ni estreses más, no es el fin del mundo. Por lo menos comprenderás mejor por qué lo has hecho y eso te dará fuerzas y entendimiento para no hacerlo la próxima vez.

Pero hay muy buenas probabilidades de que decidas no hacerlo tan sólo con un poco de tiempo de espera.

Entonces no dejes de creer que se puede.

Perder peso es una cuestión de ACTITUD y aprendizaje permanente así que equivocarse está permitido.

Rendirse… NO.

Listos para empezar?

 

Los ALIMENTOS que NO PUEDEN FALTAR en tu COCINA (Parte 2)

post alimentos parte 2

Continuamos con la lista de los mejores alimentos, esos que deberías estar consumiendo a diario o regularmente.

Somos lo que comemos… así que empieza a comer esto:

7) El chocolate negro 70% (Dark Chocolate)

Un snack lleno de propiedades benéficas si es consumido en la porción adecuada (24-28 gramos o 1/4 de barra de 100 grs) y en la variedad con 70% u 80% de cacao. Lleno de polifenoles, poderosos antioxidantes que previenen y combaten el cáncer. Gran fuente de minerales como hierro, cobre, magnesio y manganeso, vitales en los procesos metabólicos y enzimáticos además de proteger nuestros huesos. Puedes comerlo cuando tengas ganas de dulces o … de chocolate!, y tambien puedes agregarlo a batidos energéticos, pero RECUERDA: La única variedad beneficiosa es la que se describe aquí, cualquier otra puede llegar a ser perjudicial para tu salud al ser consumida regularmente debido al exceso de azúcar y grasas procesadas.

8) La frutilla o fresa

Extraordinario estimulante de nuestro sistema inmune gracias a su aporte de vitamina C, a más de fibra, manganeso, y ácido fólico. Con polifenoles antioxidantes que previenen cánceres como el de mama y esófago. Anti-inflamatorio y anti-envejecimiento.

Porción adecuada? 144 gramos (8 frutillas grandes o 12 medianas, 46 calorías) y puedes consumirla de 3 a 4 veces a la semana, lo más frescas y rojas posibles… y SÍ, puedes combinar las frutillas con el chocolate negro, un snack de 200 calorías lleno de sabor y salud!

¿Qué estás esperando?

9) El brócoli

Gran fuente de vitamina C, K, ácido fólico y fibra. Gracias a sus componentes fitoquímicos tiene propiedades desintoxicantes, anti-inflamatorias y antioxidantes.  Su consumo frecuente (4-5 veces a la semana) previene cánceres de estómago, colon, próstata, mama y vesícula. En brotes combate efectivamente la bacteria Helicobacter Pylori.

Consúmelo preferible al vapor (sólo por 5 minutos), una taza o 91 gramos. Sólo 30 calorías. Combínalo con otras verduras, o úsalo en algún jugo ocasional de frutas cítricas.

10) La espinaca

Popeye tenía razón. Este es uno de los vegetales más completos que existen! Lleno de vitaminas, minerales y propiedades contra la inflamación crónica interna, propia del sobrepeso y la obesidad. Previene cánceres de estómago y próstata así como protege al tracto digestivo.

Puedes usarla en tus ensaladas, sánduches o combinarlo con huevos revueltos. Porción recomendada: 1 taza o 100 gramos, 23 calorías.

11) Las nueces

El snack más saludable que existe, en una porción adecuada de 30 gramos (12 nueces-200 calorías). Lleno de omega 3 (ALA), fibra, proteína, vitamina E y zinc. Protege el corazón, la salud arterial, y tienen propiedades anticancerígenas.

Consumir con frecuencia, 4 veces a la semana. Y no te preocupes de las calorías si las consumes en la porción indicada.

12) El ají

Si no tienes problemas de gastritis y te gusta lo picante, el ají natural (no en frasco) es una excelente opción para darle más gusto a tus ensaladas y comidas.

Rico en vitamina C y carotenos, reduce además las descargas de insulina cuando consumimos carbohidratos simples. Antioxidante y protector de la presión arterial gracias a la capsaicina que contiene (lo que lo hace picante). Gran acompañante pero con 1 basta ¿no?

Y se vienen más en la PARTE FINAL de esta serie, mientras tanto… disfruta!

Los ALIMENTOS que NO PUEDEN FALTAR en tu COCINA (Parte 1)

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Hemos preparado una lista de alimentos que consideramos esenciales para quienes desean perder peso comiendo de manera saludable.

Todos ellos cumplen con los requisitos de ser naturales, nutricionalmente densos y poco calóricos en las porciones adecuadas.

Tomen nota para su siguiente visita al supermercado.

1) El aguacate

Una excelente fuente de grasas saludables (monoinsaturadas), a más de aminoácidos, vitaminas C, A, K, B6, y minerales como el potasio, calcio, magnesio y hierro. Contiene fibra dietaria por lo que es fantástico para la digestión y sensación de saciedad.

Porción adecuada? ½ aguacate mediano para hombres (80-100 gramos-150 calorías) y ¼ aguacate mediano (40-50 gramos-80 calorías) para mujeres.

Consumo puede ser regular, utilizarlo en 6 a 8 comidas a la semana acompañando ensaladas, estofados y pescado blanco, o carnes magras.

2) Las lentejas

Una de las leguminosas más beneficiosas para nuestro organismo, alto contenido de fibra, gran fuente de proteína complementaria (acompañado de cereales como el arroz), con vitaminas y minerales como folato, B6, manganeso y hierro (para aprovechar este último la comida con lentejas debería ser acompañada de frutas que contengan vitamina C para mejorar la absorción del mismo). Ayudan a aliviar el síndrome premenstrual en mujeres y fortalecen los huesos.

Porción adecuada es 80-100 gramos de lentejas cocidas, 116 calorías. Puedes disfrutarlas en moros o en menestras, ambos cocinados de manera saludable, de 2 a 3 veces a la semana.

3) El tomate

La mejor fuente de Licopeno, el carotenoide más importante en la prevención del cáncer, principalmente el de próstata. Con vitaminas C, K, A. Rico en potasio, regulador de fluidos corporales.

No comas menos de ½ tomate grande (18 calorías) con cada ensalada (por persona). Puedes consumirlo también en preparados como estofados o bistecs, preferiblemente con aceite de oliva que aumenta la disponibilidad del Licopeno.

4) La sardina

Gran fuente de ácidos grasos Omega 3, que protegen el corazón, y previenen el Alzheimer. Reducen el colesterol malo (LDL). Tiene vitaminas B12, B2, B6 y uno de los pocos alimentos que nos proveen de Vitamina D para la salud ósea y celular. Contiene minerales importantes como el selenio, fósforo y calcio.

Porción adecuada: 90-100 gramos, 180-200 calorías aprox. Puedes comprar la sardina en salsa de tomate sin problema, e inclúyela al menos un par de veces a la semana en tu alimentación.

5) La papaya

Extraordinaria fuente de Vitamina C, así como de fibra, potasio y calcio. Llena de carotenos, previene el cáncer de próstata y protege la visión.

Consúmela cada vez que puedas como postre o entre comidas. Una tazón solo contiene 60 calorías.

6) El ajo

El mejor condimento curativo que existe, al contener Alicina. Combate la aterosclerosis, reduciendo riesgo de cardiopatías. Es antibiótico, antiviral y antifúngico. Reduce riesgo de cánceres y neutraliza efectos negativos de las carnes rojas.

Porción adecuada: 1-2 dientes de ajo por persona en el preparado a realizar. 24 calorías de pura salud y sabor.

Cómo BAJAR DE PESO… COMIENDO (Parte 3)

foto parte 3 como bajar de peso comiendo

Muchas personas con sobrepeso no comen mucho. En serio.

Pero tal vez ya lo sabes.

Ese deseo desesperado por bajar de peso hace que se limiten a comer una o dos comidas al día, o tal vez que se ‘aguanten el hambre’ durante muchas horas pensando que eso les va a ayudar a bajar de peso. La realidad es que esa estrategia siempre juega en contra. Imagínense: comer poco y que ese ‘poco’ sean alimentos procesados o poco saludables en su mayoría. O simplemente comer tan poco que ni siquiera llegamos a consumir las calorías que nuestro cuerpo necesita para trabajar correctamente.

Nuestros cuerpos queman calorías todo el tiempo. Cada proceso químico que pasa dentro de él genera un gasto calórico. Esto se llama Gasto (Tasa) Metabólico Basal, o gasto calórico base. Es decir, sin necesidad de hacer nada, así estemos acostados en un sofá, el costo de vivir genera un gasto de calorías. A esto debemos sumarle el gasto en que incurrimos con las actividades que realizamos diariamente, desde cepillarnos los dientes hasta correr una maratón, y por último, el gasto que se produce al comer nuestros alimentos. Sí, comer también quema calorías, gracias al Efecto Térmico de los Alimentos (hablaremos de la importancia de este factor en un próximo post). Si sumamos estos 3 factores tenemos nuestro GASTO TOTAL, lo cual obviamente difiere de persona a persona. Evidentemente, un atleta quemará muchas más calorías que una persona sedentaria.

El detalle es que este gasto calórico va a ser compensado, descompensado, o sobrecompensado con las calorías de los alimentos o productos que nos llevamos a nuestras hermosas boquitas día a día.

Si resulta que la persona con sobrepeso u obesa, debido a la desesperación por perder peso, no está comiendo lo suficiente (por voluntad o por una dieta), y come por debajo de su gasto calórico base, entonces no le estaría dando a su organismo lo mínimo que necesita, energética y nutricionalmente hablando, para funcionar bien metabólicamente. Y provocará además que recurra a otras fuentes de energía interna, preponderantemente nuestros aminoácidos (tejido muscular), ya que tal como aprendimos en otro post,  nuestro cuerpo prefiere reservar la grasa ante la escasez de alimentos o nutrientes que se ha presentado.

Resultado? No se pierde grasa por comer menos!

Por ende, la respuesta muchas veces es comer más de lo que hemos venido haciendo, para no afectar aún más nuestro metabolismo, y así poder acelerarlo.

Estoy con sobrepeso y tengo que comer más?? Veamos

No comas menos de lo que necesites…

Tenemos que buscar EQUILIBRAR nuevamente nuestro metabolismo y eso lo empezaremos a hacer comiendo por encima de nuestro gasto calórico base, y que esa alimentación no provenga de ‘productos’ sino mayoritariamente de alimentos de verdad.

¿Cómo descubres tu gasto calórico base?

(Normalmente prefiero que alguien capacitado verifique los datos necesarios para el cálculo pero en todo caso procura pesarte en una balanza en buen estado, sin zapatos, preferible en ropa interior y toma tu estatura igualmente sin calzado, apoyado en una pared)

Como referencia puedes utilizar la calculadora en este link:

http://es.calcuworld.com/calculadora-nutricional/calculadora-de-calorias-harris-benedict/ 

 Supongamos que una mujer de 35 años y 1.60 cm de estatura tiene un peso de 60 kgs, es decir unos 6 o 7 kgs de sobrepeso.

Su gasto metabólico basal sería de 1355 calorías al día. Tomando en cuenta su actividad sedentaria, al día su alimentación debería ser de 1625 calorías, a fin de mantener el peso. En teoría, si esta mujer come más de 1625 calorías al día, aumentará de peso. Si come menos, entre 1355 y 1625, entonces perderá peso. Pero en cualquier caso, no debe comer menos de 1355 ya que estaría comiendo por debajo de sus necesidades fisiológicas básicas, provocando un desfase metabólico aún mayor y dificultando la pérdida de grasa corporal que era justamente lo que estaba buscando.

Las dietas comerciales normalmente tienen 900 y 1100 calorías en promedio, no importa si somos altos o bajitos, ni toman en cuenta nuestra actividad física, peor aún nuestra condición actual de salud. Seguramente ya lo saben, o ya han leído o recibido estos ‘números’ en su búsqueda para bajar de peso. Terrible, ¿no?

Como CONCLUSIÓN a esta serie de 3 posts:

La respuesta NO ES COMER MENOS… NO ES HACER DIETAS… la solución es COMER SALUDABLEMENTE y acorde a tus necesidades.

Si necesitas perder peso debes encontrar un valor calórico entre tu gasto metabólico basal y el valor necesario para  tu actividad física. Si lo haces de esta manera entonces habrás empezado el camino correcto para perder peso y tener una salud excelente.

Esperamos que te hayan servido estos artículos, cuenta con nosotros para ayudarte y recuerda que tus preguntas y comentarios son siempre bienvenidos.

Un abrazo, y hasta el próximo post.

Cómo BAJAR DE PESO… COMIENDO. (Parte 1)

foto post como bajar de peso comiendo 1

Una de las preguntas más comunes en la conversación inicial con un cliente es:

¿Con qué dieta puedo perder peso?

Muchos se sorprenden cuando les digo que no indicamos dieta alguna sino que proponemos un plan de cambios en su alimentación, progresivo y personalizado.

Si bien la palabra cambios puede ser desafiante para algunos, se debe entender que si se quiere perder peso y mejorar la salud, NO se lo va a lograr HACIENDO LO MISMO. COMIENDO LO MISMO. Y PENSANDO IGUAL.

Tenemos que necesariamente empezar a cambiar, y una de las claves es no intentar hacerlo de golpe ya que no vamos a poder procesar esa radicalidad en el cambio de nuestros hábitos.

Hay que recordar lo que significa hábito: una rutina de comportamiento que es repetida regularmente, y que es aprendida, con poco o nada de razonamiento. Un hábito es una costumbre.

Ahora, hay cambios que pueden ser pequeños o poco significativos para la persona, haciendo que sea más fácil aplicarlos, mientras otros pueden llegar a ser grandes cambios que impliquen un verdadero cambio de actitud. Normalmente nos encontramos con ambos escenarios, por eso es mejor empezar por los pequeños, ya que esos van marcando el camino para esos cambios más desafiantes pero que son determinantes para alcanzar nuestro objetivo.

Come menos de esto, y más de esto, pero no comas menos de lo que necesites…

¿Suena confuso? No realmente. Veamos:

Come menos de esto…

Nuestra mente y cuerpo están acostumbrados a recibir ciertos tipos de ‘alimentos’, los hemos comido o bebido desde pequeños y es bastante difícil pensar en dejar de hacerlo.

Pongamos el ejemplo tal vez más común (… pero no por eso irrelevante): el de las bebidas gaseosas.

Las ‘colas’ han estado presentes en nuestra ‘alimentación’ (favor notar las comillas) desde muy temprana edad, se han arraigado en nuestras tradiciones sociales y como acompañante de nuestras comidas. Nos hemos acostumbrado a beberlas casi a diario, a pesar de que, nutricionalmente hablando, no las necesitamos en absoluto. Incluso no nos importa que pudieran ser perjudiciales para nuestro organismo, soportar ciertas incomodidades digestivas que producen o el hecho de que tienen el estigma de estar entre las mayores responsables del sobrepeso actual en la sociedad (de esto hablaremos en otro artículo más profundamente). Parece no importarnos, las seguimos bebiendo.

Pues bien, si te pidiera que comieras 10 cucharaditas de azúcar cada vez que acompañas tu comidas, ¿lo harías? CREO QUE NO. Simplemente porque inmediatamente ‘razonarías’ que no te haría bien, te incomodaría, pensarías que te va a engordar, etc. Pero eso es justamente lo que hacemos cada vez que tomamos un vaso de cola, pero lo seguimos haciendo porque nos hemos acostumbrado, no tuvimos que razonar o pensar si estaba bien o mal cuando ‘aprendimos’ a hacerlo. Además no teníamos por qué. No nos lo advirtieron.

Hagamos números: ¿Cuantos vasos de cola consumes en la semana?

Vamos a decir que eres prudente y sólo tomas 5 vasos a la semana (en ese combo en el mall, en un almuerzo en casa, porque hacía calor, en la fiestita que tuvo mi hijo, en mi propia fiestita…). Pues bien, multiplica esa cantidad x 200 calorías. Eso nos da 1000 calorías a la semana, o 4000 calorías al mes. 48000 calorías en un año. Un dato: una libra de grasa corporal equivale a 3500 calorías.

En resumen, el consumo ‘prudente’ de bebidas gaseosas pudiera representar casi 14 libras de grasa corporal en solo un año.

Y esto es para quienes son ‘prudentes’.

La mayoría de las personas que conozco consumen de 10 a 12 vasos de cola a la semana.

¿Entienden la magnitud, o más bien debiera decir, el peso del problema?

Si el cliente me da la oportunidad de escoger un hábito a eliminar como primer paso para perder peso, indudablemente voy por este:

Ya no consumas bebidas gaseosas. No las necesitas (… tengo que agregar que te engordan como un demonio también?)

En la parte 2  y 3 de esta serie de posts aprenderemos ejemplos de qué debemos comer más, y el total de calorías que probablemente necesites consumir.

Nos vemos pronto.

¿Por qué DEMONIOS NO funcionan LAS DIETAS?

Siemlas dietas no funcionanpre me he empeñado en que las personas que entran a nuestro plan para perder peso tengan claro que un punto muy importante antes de empezar es entender que las DIETAS NO FUNCIONAN.

En realidad, ellas/os ya lo deberían saber de antemano ya que han intentado sinfín de dietas sin los resultados esperados, sin embargo muchas veces nos consultan qué dieta ‘van a tener que seguir’ para perder peso.

No voy a hablarles de donde viene la palabra dieta ni sus significados o definiciones, eso lo pueden leer en cientos de artículos en la web, lo que sí voy a detallar es los 2 factores que las convierten en un fracaso TOTAL.

FACTOR EMOCIONAL

¿Qué sientes cuando vas a empezar una dieta?

Estrés, ansiedad, decepción, miedo, incomodidad, fastidio, entre otras cosas…

¿Cómo creer que podemos llevar un régimen que de entrada nos hace sentir tan mal? A pesar de eso, lo intentamos, entramos a esta obligación, una suerte de ‘lo haces o no hay manera de lograrlo’.

Justamente ese es el problema, nuestro ser nunca estará listo o dispuesto para la ‘restricción’, para la ‘limitación’, para ‘recibir menos’.

Te hago una pregunta, si tu jefe viniera a decirte que ha decidido que debes ganar menos a fin de que seas un mejor empleado, lo aceptarías?

Me parece que NO. Porque siempre entendemos a la restricción como una amenaza a nuestra seguridad, a nuestra tranquilidad, a nuestro bienestar.

Ahora, si ese mismo jefe te dice que no hay otra salida, que si no lo aceptas, te despiden… entonces hay una ligera posibilidad de que te quedes y aceptes la situación, pero…serías feliz?? Trabajarías mejor?? Me parece que NO. Porque no podemos sentirnos bien en una situación de restricción, de recibir menos, y trabajaremos mal porque lo que sentimos se refleja activamente en lo que hacemos.

Una dieta hace exactamente lo mismo con tu mente, la intenta preparar para la restricción, para recibir menos y eso no funciona con nuestro ser, subconscientemente vas a pelear hasta que superes la situación, o dicho de otra manera, abandones tu dieta.

FACTOR FISIOLÓGICO

Nuestros ancestros e incluso cercanas generaciones anteriores padecieron limitaciones y peligros que nosotros no nos podríamos ni imaginar.

Imagínense el tener que soportar el frío invernal sin calefacción o ropa apropiada para protección? O el NO tener QUÉ comer debido a la escasez de alimento (por sequías o el mismo invierno)? La realidad es que la mayoría no lo soportaba y evidentemente muchos morían debido al frío o al hambre. Pero tenemos que recordar que la supervivencia de la raza humana ha sido posible gracias a la adaptación… hemos cambiado y evolucionado constantemente a la par de los riesgos que nos ha tocado enfrentar, tanto a nivel mental como orgánico-celular, y en ese sentido, nuestro cuerpo siempre ha buscado la manera de protegernos.

¿Qué nos empezó a proteger del frío intenso o del hambre?

LA GRASA, en la manera de un sistema de aislamiento térmico protector de nuestros órganos  y de un sistema de reserva de energía para aguantar un poco más la falta de alimento.

Es cierto, nuestros cuerpos siempre han tomado la grasa como un aliado orgánico ante las limitaciones y los peligros… nuestros ancestros se dieron cuenta que, si ganaban peso, podrían tener alguna oportunidad ante estas adversidades, y se empezó a programar en nuestros cuerpos, a través de los años y a nivel cerebral-celular, un aumento de peso corporal cada vez que se necesitara (frío o hambre), a través de la acumulación extra de grasa. Obviamente no todos podían lograrlo (¿recuerdan la escasez de comida?), y sólo sobrevivían los más fuertes.

Pero hay que entender que nuestros cerebros nunca entendieron realmente de inviernos, o de escasez de alimentos. Nuestros cerebros interpretaron lo que sentían nuestros ancestros cuando padecían esas necesidades.

¿Adivinen que sentían nuestros ancestros cuando sabían que iban a enfrentar esos peligros y limitaciones?

Estrés, ansiedad, decepción, miedo, incomodidad, fastidio, entre otras cosas…

¿Te sonó conocido?

La grasa es de hecho la reserva de energía de nuestros organismos y dependemos de ella para un metabolismo sano, pero hasta cierto punto. La acumulación ‘extra’ ya no es necesaria, ya que 1) ya no hay escasez ‘real’ de alimento (por lo menos en la mayoría de los países) y 2) ya tenemos múltiples maneras de protegernos del frío o el invierno.

Por eso, cuando nuestros cuerpos se ‘sienten’ estresados o A DIETA, nuestro cerebro empieza a interpretar que está ante un peligro inminente de muerte, bueno, efectivamente hay una escasez de alimento (DIETA), por ende, más temprano que tarde empezará a ordenar a todo el organismo a hacer lo que sea necesario para sobrevivir, y la acumulación de grasa es la herramienta número 1.

El cerebro ordena ‘no perder grasa’, ya que prefiere perder primero otras fuentes de energía: agua, glucógeno, o proteína (en otras palabras, nos deshidratamos, nos sentimos débiles, y perdemos masa muscular), y hasta llegar a ese punto, muchos de los que han estado haciendo dieta han perdido algo de peso, no grasa (al menos no en un porcentaje relevante), y se sienten ligeramente motivados por lo que falsamente dice la balanza, pero a la vez se sienten terriblemente mal por las condiciones emocionales a las que nos lleva estar privado de alimento suficiente, y entrar a condiciones de deshidratación y malnutrición (No tengo que explicar lo peligroso qué es esto, verdad?)

Debido a esto, eventualmente ‘tiramos la toalla’, perdemos nuestra ‘fuerza de voluntad’, nos ‘rendimos’, pero realmente no es así… NO ES NUESTRA CULPA!, es simplemente nuestro cerebro y organismo trabajando juntos para ‘protegernos’ ante lo que piensan es un peligro. Es una respuesta orgánica-cerebral al ESTRÉS que hacemos padecer a nuestro organismo cuando lo hacemos SUFRIR con una DIETA.

Adicionalmente, nuestro metabolismo se ralentiza o se hace más lento cuando recibimos menos alimento de lo que estamos acostumbrados (de esto hablaremos más profundamente en otro artículo).

Las dietas NO FUNCIONAN. El privar a tu cuerpo de alimentos no es la respuesta. La respuesta es NUTRIRLO de alimentos de CALIDAD, y al ritmo de tus necesidades.

Necesito que entiendas esto primero, debes estar convencido de ello, y espero haber contribuido a ese convencimiento con este artículo.

En los siguientes artículos hablaremos de qué pasa con nuestro cuerpo después de una dieta y de cómo perder peso de la manera correcta, sin afectar tu SALUD y tu MENTE.

Un abrazo y MUCHA SALUD!