Ponte de pie!

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Es muy importante recordar que el estar sentado por largo tiempo es hoy por hoy uno de los peores males que aquejan a la sociedad.

Piensa en la cantidad de horas que pasas sentado durante el día: en la oficina o lugar de estudio, en tu casa viendo tv o frente a la computadora, o en actividades fuera de casa (restaurante, cine, etc). Es una cantidad que puede llegar al 70% o más de nuestro tiempo!

Debemos también recordar que al estar sentado frente al televisor, por ejemplo, es muy común abusar de comidas poco saludables. En pocas palabras, estar sentado es el símbolo del sedentarismo. Y ser sedentario es una de las grandes causas del sobrepeso. Y el sobrepeso es la gran causante de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico y más. Es un terrible círculo vicioso en el que la única víctima eres tú, pero el verdadero problema ( o solución?) es que uno mismo es el victimario. A nadie podemos echarle la culpa de estar tanto tiempo sentados. Sólo a nosotros mismos..

Hay muchos estudios que han demostrado que permanecer sentado durante mucho tiempo afecta nuestros músculos, nuestra circulación y nuestro sistema digestivo. Y sólo el hecho de ya estar de pie activa una gran cantidad de músculos y por ende quema más calorías. Mucho más si se estuviera caminando o haciendo alguna actividad recreativa o deportiva o así sea ordenar o limpiar espacios personales.

Le aconsejo estar de pie o caminar al menos un 50% del tiempo que actualmente pasa sentado, hay momentos que no se puede claro está, pero haga lo posible y verá que será un hábito bastante fácil de cumplir. Disfrute la naturaleza y su entorno… camine.  Haga deporte. Juegue con sus hijos. Vea las noticias de pie. Baile!

Empiece a experimentar los beneficios de estar de pie o caminando en vez de condenar a su organismo a complicaciones de salud.

Ponte de pie entonces!… ¿Estabas sentado, no??

Coach David Fuentes

Precision Nutrition, Level 1 – NESTA Fitness & Nutrition Coach

¿Caminar o Correr?

 

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Es un tema cada vez más recurrente el tener que escoger entre caminar y correr.

¿Qué es lo mejor para tu salud?

Hay infinidad de artículos e incluso recomendaciones médicas acerca de lo mucho que una caminata diaria ayuda a mejorar tu salud en general. Siendo esto correcto, ya que hay estudios que lo demuestran, también es muy cierto que a cuando nos referimos a métodos efectivos para perder peso el ganador es indudablemente el correr (o trotar) a una buena intensidad. Al correr Ud. quema 2.5 veces más calorías que caminar. En números más fríos: una hora de caminata podría ayudarle a quemar cerca de 300 calorías. Una hora de correr, más de 800. Y los beneficios al correr son igual de relevantes que cuando camina.

Para responder a la pregunta, lo ideal es adaptarse a la situación en la que empezamos a hacer actividad física.  Si una persona tiene sobrepeso u obesidad, probablemente correr o incluso trotar intensamente sea una mala idea. El hecho de estar en una situación física más ‘vulnerable’ puede acarrear desmotivación inicial o incluso lesiones que de plano interrumpirían el proceso de cambio. De hecho hay personas que literalmente no han corrido o saltado durante muchísimos años, lo cual es una de las terribles consecuencias del sedentarismo.

Para evitar esto, siempre recomiendo lo siguiente:

Empezar caminando a la mayor intensidad que pueda y por un tiempo no menor de 20-25 minutos. Puede hacerlo pasando un día, al menos por 2-3 semanas. Luego incrementar 5 minutos por cada 2 semanas hasta llegar a  40-45 minutos. Es decir que en un poco más de 2 meses Ud podrá caminar intensamente al menos 40 minutos 3-4 veces a la semana. Lo más probable es que ya esté intercalando trote con la caminata ya que su propio cuerpo lo pedirá. Luego de ese período de adaptación podrá empezar a correr por períodos cortos (2-3 minutos) intercalando con trote (1-2 minutos) y un poco de caminata al empezar y terminar. Esta combinación es posiblemente la mejor idea. Espere quemar al menos unas 600 calorías, lo cual es bastante bueno. Adicional a esto, es importante incluir ejercicios básicos de fuerza al menos 2 veces a la semana. De 30 a 45 minutos por sesión es lo ideal.

Habiendo dicho esto, y como hemos insistido en otros posts, poco se logrará si no hace esto a la vez que mejora su alimentación e hidratación.

Si lo hace de manera planificada y progresiva, lo cual requiere paciencia (una de las claves para tener éxito), verá excelentes resultados en pocos meses y su salud dará un gran salto de calidad.

Una buena nutrición con suficiente actividad física es la fórmula. Lo mejor de todo es que no es secreta.

Fibra y Digestión, en pocas palabras…

 

11 Sep 2007, Garnerville, New York, USA --- Assortment of High Fiber Foods --- Image by © Envision/Corbis

Es muy común escuchar o leer que el consumo de fibra es necesaria para una buena salud.

Pero.. ¿Tenemos realmente claro qué es y en qué alimentos la encontramos?

La fibra es un tipo de carbohidrato que nuestro organismo no puede digerir.

Hay 2 tipos: La soluble y la insoluble.

La fibra soluble se mezcla con agua en nuestro sistema digestivo. Está probado que ayuda a reducir los niveles altos de colesterol y azúcar en la sangre.
Las mejores fuentes son: avena, nueces, legumbres (fréjoles, lentejas), la mayoría de frutas y algunos vegetales.

La insoluble, en cambio, no se mezcla con el agua por lo que pasa directamente al colon donde ayuda a darle volumen a nuestros desechos, facilitando nuestras deposiciones y evitando el estreñimiento.
Las mejores fuentes son: el trigo integral, el pan y arroz integrales, las legumbres, el aguacate y todos los vegetales.

Si tiene problemas de digestión y está buscando mejorar sus niveles de grasa y azúcar en la sangre, la receta es bastante simple:  Frutas, vegetales, legumbres y aguacates.

Consejos finales:
1) Prefiera la fruta entera en vez de jugos..
2) Las legumbres (lentejas, fréjol, habas, soja, garbanzos) deben reemplazar a las carnes 3 veces a la semana.
3) Incluye aguacate en la mayoría de tus ensaladas.

Buen provecho y Buena digestión!

Coach David

Nutrición vs Felicidad

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Es común ver hoy en día publicidad de grandes marcas de alimentos procesados relacionándolos con la ‘felicidad’.

Es decir ya no solo estamos expuestos a una feria de colores, empaques atractivos y afirmaciones nutricionalmente dudosas, sino que ahora nos quieren hacer creer (subliminalmente) que el comer ciertos ‘productos’ nos puede hacer ‘felices’.

En una sociedad abatida por el sedentarismo, la obesidad y las enfermedades crónicas, resulta preocupante que un mensaje así llegue a todos, especialmente a los niños y adolescentes, un sector altamente manipulable.

La mayoría de estos productos son altamente calóricos y con nulo valor nutricional, pero a veces olvidamos el poder de la publicidad y su influencia en nuestro comportamiento y consumo.

No encontraremos ‘felicidad’ al consumir ‘productos’ perjudiciales para nuestra salud sino ‘enfermedad’.

Y si efectivamente los alimentos pueden contribuir a nuestro bienestar, esos son los alimentos completos y naturales, no los procesados ni la comida chatarra.

Nutrirse adecuadamente nos da una gran ventaja energética y emocional, nos da SALUD INTEGRAL, y es aquello lo que nos permitirá desarrollarnos a plenitud en todos los demás aspectos de nuestras vidas. Es decir, el estar sanos nos da la oportunidad de ser felices.

Ser feliz es amarse a uno mismo, alimentándose saludablemente y viviendo con energía y optimismo.

Recuérdelo la próxima vez que lo quieran ‘enganchar’ con la ‘felicidad’.

Coach David Fuentes

 

Cómo evitar la Diabetes tipo 2, en 3 pasos.

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¿Recuerdan la pregunta sin contestar en nuestro post anterior?:

… ¿Pudiéramos decir entonces que el tener sobrepeso u obesidad es casi una ‘garantía’ de padecer Diabetes tipo 2 en el futuro?…

La respuesta es:

SÍ.

Si tienes sobrepeso u obesidad, las probabilidades de padecer Diabetes tipo 2 son cerca del 90%… casi una ‘garantía’.

Como ya aprendimos de las terribles consecuencias de la Diabetes 2 así como el peligro latente de tener PREDIABETES, enfoquémonos ahora en QUÉ HACER para evitarlo:

PASO 1: Hazte un chequeo (y no con la Dra. Juguete…)

Al hacerte un análisis de sangre completo (en ayunas), hay 2 grupos de valores o marcadores que debes identificar: el hemograma o análisis de las células (glóbulos blancos y rojos, hemoglobina, plaquetas, etc.) y el análisis bioquímico (grasas, glucosa, creatinina, acido úrico, etc.)

El valor normal de glucosa en la sangre debería ser entre 70 y 100 mg/dl.

Si estamos dentro de esos valores estamos inicialmente bien pero seguidamente debemos ver nuestro valores de lípidos (grasas) en la sangre para notar si estamos bien en esa área (hablaremos de ese análisis más adelante).

Pero en caso de tener un valor entre 100 y 125 mg/dl probablemente significa que hay hiperglicemia, problemas de resistencia a la insulina en tu organismo y por ende una prediabetes o intolerancia a la glucosa, condiciones que eventualmente se transformarán en Diabetes tipo 2 , así que empieza a leer el Paso 2 y el Paso 3.

Si tienes valores consistentes sobre 126 mg/dl, es hiperglicemia crónica y entonces ya padeces la enfermedad y debes empezar un tratamiento de control con tu medico endocrinólogo, el mismo que va a incluir medicación y muy probablemente el suministro de insulina para nivelar los niveles de azúcar en la sangre. Evidentemente, los pasos 2 y 3 también serán necesarios.

Por último, si el valor es menor a 70 mg/dl entonces hay un problema de hipoglucemia (muy bajo nivel de azúcar en la sangre), el cual puede estar relacionado a diversas razones (ayuno prolongado, problemas hormonales, etc), a más de ser posible en una persona que ya esté en tratamiento farmacológico para la diabetes. Una vez más, el especialista endocrinólogo debe hacerse cargo.

También es importante notar que en caso que tengas una fuerte infección latente o presente en el momento del análisis, los niveles de azúcar pueden aparecer elevados sin que esto signifique que haya prediabetes, pero aún así debes hacerte otro análisis una vez hayas superado esa infección para salir de dudas.

El otro gran detalle es notar si tus valores de grasas en sangre están elevados: colesterol total, colesterol LDL, triglicéridos… si es así, los riesgos de tener resistencia a la insulina (y por ende diabetes) son mucho mayores y debes seguir también el paso 2 y paso 3.

Nota: Sobre la broma de la Dra. Juguete… tengo un hijo de 4 años, y no lo pude evitar. Lo siento… profundamente 🙂

PASO 2: Que el alimento sea tu medicina… (la frase la dijo Hipócrates –el padre de la medicina-… no Yo)

A estas alturas ya debería estar claro que es una necesidad el que pierdas peso (en la forma de grasa corporal).

Una de las claves para empezar a mejorar esta condición prediabética es la de reducir las descargas exageradas de insulina en nuestro organismo, a fin de evitar el desgaste del páncreas, la sobre-estimulación a las células y su resistencia a la insulina, y en caso que esta última ya estuviera presente, combatirla con la alimentación adecuada.

Para tal efecto debemos evitar consumir productos procesados con azúcares, sal y grasas : bollería (pan) blanca, cereales azucarados (el 90% de los cereales que encuentras en el supermercado), galletas comerciales (cualquier tipo), bebidas gaseosas, dulces, postres y jugos azucarados (con cualquier azúcar: sea blanca, morena, panela o miel… igual sigue siendo azúcar). A más de comidas de la calle, excesivamente condimentadas, con exceso de sal y grasas.

Debes preferir carbohidratos complejos como los cereales enteros y tubérculos y carbohidratos simples ‘naturales’ como los vegetales y las frutas (que te proporcionarán FIBRA ) así como proteínas magras (con mínimo de grasas saturadas) o con alto contenido de omega 3, otras grasas saludables y suficiente agua.

Cereales enteros: Arroz integral, pasta integral, pan integral (en menor medida), avena entera (no la instantánea y los cartoncitos de avena bebible no cuentan…), quinua, amaranto.

Todas las Verduras (pero no sólo las verdes sino de todos los colores…).

Legumbres (Lentejas, fréjoles, habas, alverjitas)

Frutas (todas las frutas, enteras pero en porciones adecuadas para cada comida)

El consumo adecuado de FIBRA (tanto soluble como insoluble) es sólo posible si consumimos estos alimentos. A más de ayudar que se dé una descarga adecuada y lenta de insulina en el organismo y reducir el colesterol LDL o ‘malo’, la fibra es altamente beneficiosa para la digestión.

Proteínas: Pollo, cortes magros de res y cerdo, pavo, pescados blancos, atún, sardina (los 3 últimos ricos en omega 3). Siempre en las porciones adecuadas (esto depende de cada caso).

Grasas saludables: Aceite de Oliva, aguacate, nueces, almendras.

El consumo adecuado de Agua debe estar entre 3 y 4 litros al día, dependiendo del tamaño de la persona y su actividad física, lo que nos lleva al Paso 3.

PASO 3: Empieza a moverte (en serio, muévete)

La actividad física es sumamente importante en las personas con prediabetes. Bueno, para todas las personas.

Entre otras cosas:

  • Reduce el azúcar en la sangre.
  • Mejora la sensibilidad a la insulina.
  • Reduce la grasa corporal.
  • Mejora la función cardiovascular.
  • Reduce el estrés.

Y pudiera seguir…

Lo ideal para empezar es involucrarte en la práctica regular de una actividad deportiva (2-3 veces a la semana), y hacer caminatas intensas de 45-60 minutos (3-4 veces a la semana). Una vez que te sientas con más energía y menos peso, puedes agregar una rutina de resistencia con ejercicios corporales o con pesos acorde a tus capacidades físicas. No intentes hacer ejercicio todos los días al inicio, con 3-4 veces a la semana es suficiente. Luego de varias semanas podrás incrementar 1 o 2 días más para mayor beneficio, estarás listo/a para hacerlo.

Entonces, si realmente quieres un presente libre de Prediabetes y un futuro libre de Diabetes tipo 2, con todas las complicaciones y enfermedades asociadas que ésta puede causar, es mi recomendación URGENTE que sigas los 3 pasos detallados arriba.

Tu salud no es un juego, pero en eso se va a convertir si dejas que esta condición progrese en tu vida.

Espero lo tomes en cuenta.

HOY.

Un abrazo y hasta la próxima.

Diabetes y Obesidad: Una realidad que nos está matando.

Diabetes

La Diabetes tipo 2 se ha convertido en uno de los grandes azotes a la salud pública en el mundo. En Ecuador no es la excepción. Es la primera causa de muertes, incluso sobre la hipertensión.

Para entender como se ha incrementado la presencia de esta enfermedad en la sociedad es importante dar cifras:

En el año 2000 habían aproximadamente 171 millones de casos en el mundo. Al 2014 se estiman más de 382 millones. No leyeron mal, en menos de 15 años el porcentaje de enfermos aumentó un 125%… ¿impresionante no?

Lo peor es que se proyecta cerca de 600 millones de diabéticos antes del año 2035.

Igual de preocupante es que cerca del 50% de las personas que lo padecen no saben que son diabéticas. Viven con esta enfermedad sin tener síntomas o sin haber sido diagnosticadas, mientras esta altera o destruye sus cuerpos de múltiples maneras… sin saberlo. Una verdadera bomba de tiempo.

Lo que nos lleva a otro dato relevante ( y que nos compete): el 80% de las personas con Diabetes tipo 2 tienen sobrepeso alto u obesidad. Es tan alta esta relación que comúnmente se la denomina ‘’diabesidad’’.

¿Pudiéramos decir entonces que el tener sobrepeso u obesidad es casi una ‘garantía’ de padecer Diabetes tipo 2 en el futuro?

Um…Primero lo primero.

¿Cuáles son los valores normales de glucosa (azúcar) en la sangre?

Entre 70 y 100 mg/dl.

NOTA: Un valor entre 100 y 125 mg/dl se denomina PREDIABETES y es la precursora de esta enfermedad crónica. (Hablaremos de esto más adelante)

¿Qué es la Diabetes?

La Diabetes Mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por altos niveles de azúcar en la sangre (valor igual o mayor a 126 mg/dl), debido a:

Defectos en la producción o no producción de insulina. (Diabetes tipo 1 o insulino-dependiente)

La resistencia de nuestros órganos (células) a la insulina. (Diabetes tipo 2 o No insulino-dependiente)

¿Qué es la insulina?

La insulina es una hormona producida por el páncreas encargada de transportar la glucosa (los azúcares que recibimos de los carbohidratos) a nuestros células para uso de energía inmediata o como reserva. La insulina es un transporte y a su vez, una llave para que nuestras células reciban la glucosa que va a ser utilizada como energía.

¿Cómo se produce la Diabetes?

La Diabetes tipo 1 se produce por una falla genética que hace que el páncreas produzca una cantidad insuficiente o nada de insulina o por una falla de nuestro sistema inmunológico que involuntariamente destruye las células productoras de insulina en el páncreas (células beta).

El resultado: La persona necesita inyecciones de insulina para poder equilibrar sus niveles de glucosa en la sangre y sobrevivir, de ahí el nombre insulino-dependiente.

La Diabetes tipo 2, cerca del 90% de casos de diabetes, se genera debido a la resistencia crónica de nuestras células a la insulina. Pero, ¿Cómo se llega a esto?

El consumo excesivo de carbohidratos procesados hace que nuestro páncreas tenga que producir más insulina de lo normal para regular y equilibrar los niveles anormales de glucosa (azúcar) en la sangre. Si esto se repite continuamente, la sobrecarga de trabajo al producir niveles exagerados de insulina hace que eventualmente esta producción sea defectuosa y esto a su vez genera un gasto en los receptores (digamos, los porteros) de las células supuestos a ‘abrir las puertas’ a la glucosa que intenta ser transportada. Es decir, nuestras células (en músculos, hígado y tejido adiposo) se hacen progresivamente ‘resistentes’ a la insulina. La ‘llave’ no funciona. Esto provoca que esa gran cantidad de glucosa permanezca en la sangre con las terribles consecuencias que esto acarrea.

Los altos niveles de glucosa en sangre afectan principalmente nuestros vasos sanguíneos, eventualmente dañándolos o destruyéndolos, y creando graves complicaciones como:

Enfermedades cardio/cerebro-vasculares (aterosclerosis, infartos, derrames cerebrales)

Insuficiencia Renal (pérdida progresiva de las funciones del riñón)

Cataratas y Ceguera (Retinopatías)

Problemas de circulación en las extremidades inferiores (lo que puede provocar amputaciones)

Pero no solo el alto consumo de azúcares procesados puede provocar diabetes.

Una alimentación llena de grasas procesadas crea también resistencia a la insulina debido a la hipertrofia que produce en nuestras células grasas (adipocitos), que son primordiales para el equilibrio metabólico del organismo y además porque la presencia elevada de lípidos (colesterol, triglicéridos) en sangre puede desbancar a la glucosa como fuente de energía, dificulta la entrada de insulina en las células y promueve la inflamación interna.

Está clara ya la relación?

Azúcares procesados + grasas procesadas = Sobrepeso/Obesidad = Diabetes tipo 2

Si bien hay otros factores de riesgo implicados (herencia genética), no queda duda que una alimentación inadecuada (productos procesados con azúcares y grasas), propia de la sociedad actual, es la principal causante de la Diabetes tipo 2.

Si continuamos con este tipo de alimentación los riesgos de padecer diabetes son muy altos, 30 o 40 veces más que una persona con peso adecuado y una alimentación saludable.

Pero debemos tomar muy en cuenta que todo esto comienza con la PREDIABETES, una condición propia de la aparición inicial de la hiperglicemia (nivel consistente de glucosa sobre 100 mg/dl) y la resistencia a la insulina.

Es importante notar que de la prediabetes a la diabetes tipo 2 hay sólo un paso y normalmente muy poco tiempo hasta convertirse en una condición crónica.

Lo grave es que aproximadamente entre un 20% y 30% de la población es prediabética y se estima que menos del 10% de las personas con PREDIABETES conocen de su condición.

Y entonces??

ESPERA, No todas son malas noticias:

La prediabetes es una condición que puede mejorarse e incluso revertirse con cambios en nuestra alimentación y actividad física.

Para eso estamos aquí, para ayudarlos a prevenir la prediabetes o revertirla y finalmente evitar la Diabetes tipo 2.

En el siguiente artículo indicaremos nuestros consejos claves para empezar a ganarle la batalla a la aparición de esta terrible, degenerativa y mortal enfermedad.

Sus comentarios y preguntas son claves para mejorar o ampliar nuestros contenidos.

Y les agradezco de antemano compartir esta información con las personas que lo necesiten o estén interesadas.

Un abrazo y hasta el próximo post.

Dile ADIÓS a los ATRACONES (3 maneras para evitar comer emocionalmente)

 

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En nuestro primer artículo sobre este tema aprendimos como reconocer si comes emocionalmente y además el primer paso para evitarlo: llevar un pequeño registro de justamente, tus emociones antes de comer.

Si bien esto ya debería ayudarte a estar mucho más consciente de QUÉ comes y POR QUÉ, nunca está de más tener otras estrategias ‘a la mano’ a fin de superar este problema.

Aquí van 3 de ellas:

1) No es lo qué comemos sino qué nos está comiendo

Es común utilizar la comida para llenar muchos de los vacíos emocionales que se presentan en nuestras vidas.

Las circunstancias son diversas: ¿Eres infeliz en tu relación sentimental? o ¿No tienes pareja?, ¿No te sientes realizado/a en tu carrera? o ¿Estás sin trabajo?, ¿Problemas familiares?, en fin…el hecho de sentir que falta algo o alguien en nuestras vidas, desde tener más dinero hasta una pareja estable, es el origen perfecto para desarrollar diversos tipos de adicciones, incluida la adicción a la comida.

Debemos ser valientes y afrontar lo que sentimos.

Busquemos soluciones positivas para manejar nuestro estrés, tristeza o soledad.

No dejemos que esos sentimientos nos consuman. No nos escapemos en la comida.

Estas son algunas opciones que pueden llenar tus vacíos o ‘hambre emocional’:

Si te sientes preocupado/a: Sale a caminar a un parque o por tu casa, dile a un familiar o amigo que te acompañe. Conversa de tu problema, no te guardes las cosas.

Si te sientes triste o solo/a: Busca una película o serie que te haga reír. Llama a gente que sabes que te estima y conversa con ellos. De seguro te harán sentir mejor.

Si te sientes aburrido/a o sin mucho que hacer: Por que no aprovechar para organizar tus cosas? O hacer ese álbum de fotos que tiene esperando tanto? O hacer una manualidad? Que tal limpiar un poco y así estar en un ambiente más agradable? Y todo esto lo puedes hacer escuchando tu música favorita!

Si te sientes muy agotado/a: Toma un baño relajante y por favor… DUERME!

2) Ojos que no ven…

Una de las particularidades del comer emocional es que siempre nuestros ‘deseos’ son hacia productos dulces, grasos o salados pero así también está comprobado que las sensaciones de placer que sentimos al comerlos son efímeras e incluso generan aún mas irritabilidad y depresión en las personas que los consumen, lo que curiosamente hace que vuelvan a buscar el mismo tipo de comida para calmar su estrés. Un círculo vicioso de depresión-comer emocional-depresión.

Lo que nos lleva a otro hecho: Si lo tienes en casa, te lo vas a comer.

Me refiero a lo que ‘normalmente’ consideramos ‘snacks’: pan, cakes, papitas, galletas, dulces, jugos, etc. (la lista de enfundados y embotellados puede continuar…).

No debemos ponernos en una posición de ‘resistencia’ teniendo productos de esa clase en nuestras cocinas, pensando que tendremos la suficiente ‘fuerza de voluntad’ para no comerlos. No tiene sentido y así no funciona. Mucho menos al principio de un proceso de pérdida de peso. No significa que nunca los vayas a comer, significa que cuando lo hagas va a ser ocasional, no una cosa de todos los días.

Es simple, no compres este tipo de productos para tu casa. Si no los ves, no los comes.

3) Espera un poco…un poquito más…

Hay clientes que al conversarme sobre su hambre emocional, hacen hincapié en lo difícil que es dejar de comer en una situación de estrés, tildándolo de casi imposible, dando por perdida la batalla antes de comenzarla…

Pues te pido que te des la oportunidad de demostrarte a ti mismo que SÍ PUEDES, siempre y cuando QUIERAS HACERLO.

Una excelente y sencilla táctica es esperar 5 minutos antes de comer emocionalmente y en ese tiempo analizar por qué quieres hacerlo y pensar en las estrategias que has aprendido en nuestros artículos.

Si no puedes 5 minutos, que sean 2 para empezar y así irás avanzando.

Si finalmente decides comer luego de pensarlo, no te preocupes ni estreses más, no es el fin del mundo. Por lo menos comprenderás mejor por qué lo has hecho y eso te dará fuerzas y entendimiento para no hacerlo la próxima vez.

Pero hay muy buenas probabilidades de que decidas no hacerlo tan sólo con un poco de tiempo de espera.

Entonces no dejes de creer que se puede.

Perder peso es una cuestión de ACTITUD y aprendizaje permanente así que equivocarse está permitido.

Rendirse… NO.

Listos para empezar?